Capilla de Santa Bárbara de la Catedral de Oviedo
La Capilla de Santa Bárbara, situada en el lado sur de la Catedral de San Salvador de Oviedo, es uno de los conjuntos más importantes del barroco asturiano del siglo XVII. Fue concebida por el obispo Bernardo Caballero de Paredes como una nueva capilla para las reliquias de la Catedral y como panteón familiar, aunque el proyecto original nunca llegó a cumplirse por completo.
Interior de la Capilla de Santa Bárbara. Fotografía: Enric / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
La «Nueva Cámara Santa»
A mediados del siglo XVII, el culto a las reliquias adquirió una especial importancia en el contexto de la Contrarreforma. El obispo Bernardo Caballero de Paredes (1642-1661) propuso levantar una capilla más amplia y monumental a la que trasladar las reliquias custodiadas desde la Edad Media en la Cámara Santa.
La nueva construcción debía servir también como panteón del obispo y de su familia. La documentación de la época la denomina «Nueva Cámara Santa» y también capilla de San Miguel. El Cabildo, sin embargo, se opuso al traslado de las reliquias, que permanecieron en su emplazamiento histórico.
La obra fue contratada con el arquitecto Ignacio de Cajigal y se desarrolló fundamentalmente entre 1660 y 1663. Caballero de Paredes falleció en 1661, antes de ver concluida la capilla.
Una capilla barroca dentro de la Catedral gótica
La capilla presenta planta rectangular y se organiza en dos espacios claramente diferenciados: una nave destinada a los fieles y un presbiterio. La nave se cubre mediante una cúpula sobre pechinas iluminada por una linterna, mientras que el presbiterio utiliza una bóveda de lunetos.
Pilastras, balcones, hornacinas y una abundante decoración vegetal tallada en piedra articulan el interior. Los nichos funerarios previstos para la familia del fundador forman parte de una arquitectura concebida con una monumentalidad poco habitual en las capillas de la Catedral.
Detrás del altar se añadió posteriormente una sacristía, construida por Gregorio de la Roza entre 1688 y 1689.
El retablo-relicario
El gran retablo que ocupa el testero fue concebido como parte esencial de la capilla y se adapta por completo a su arquitectura. Terminado en 1663, constituye un hito en la introducción del retablo barroco en Asturias.
El programa original estaba directamente relacionado con las reliquias. Las imágenes de varios santos incorporaban pequeñas lipsanotecas destinadas a custodiar reliquias, reforzando así la función para la que había sido proyectada la nueva capilla.
San Miguel en el retablo de la Capilla de Santa Bárbara, recuerdo de su advocación original. Fotografía: Enric / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
En el ático destaca la figura del Arcángel San Miguel, titular primitivo de la capilla. En el eje central aparece también una Inmaculada vinculada a la obra escultórica de Luis Fernández de la Vega. La imagen de Santa Bárbara, que acabaría dando nombre definitivo al recinto, fue realizada por Antonio Borja en 1713.
De San Miguel a Santa Bárbara
Al descartarse definitivamente el traslado de las reliquias de la Cámara Santa, la capilla perdió la función principal para la que había sido concebida. Con el tiempo quedó bajo la advocación de Santa Bárbara, cuya imagen pasó a ocupar un lugar central en el retablo.
En la actualidad sigue siendo un espacio de culto de la Catedral. Su retablo fue objeto de una importante restauración concluida en 2024, que permitió recuperar y poner en valor su decoración.


