Retablo Mayor de la Catedral de Oviedo
El Retablo Mayor de la Catedral de San Salvador de Oviedo preside la Capilla Mayor y constituye una de las obras artísticas más importantes del templo. Realizado a comienzos del siglo XVI, es una gran obra de transición entre el final del gótico y las nuevas formas renacentistas.
Su compleja arquitectura sirve de marco a numerosas escenas dedicadas principalmente a la vida de Cristo, formando un gran relato visual que domina el presbiterio de la Catedral.
Vista frontal del Retablo Mayor. Fotografía: Zarateman, CC0 / dominio público (Wikimedia Commons).
Historia del Retablo Mayor
La Capilla Mayor, construida entre 1382 y 1412 y de planta pentagonal, es la parte más antigua del templo gótico. El gran retablo que hoy la preside comenzó a realizarse en 1512, en una época en la que la Catedral estaba completando algunos de sus elementos monumentales más importantes.
Los trabajos escultóricos se prolongaron hasta 1518. Años después se acometió la policromía, realizada entre 1529 y 1531, completando el aspecto monumental y luminoso que caracteriza al conjunto.
Los autores
El retablo fue fruto del trabajo de varios maestros de procedencia europea. En 1512 comenzaron la obra Giralte de Bruselas, Guillén de Holanda y Esteban de Amberes. En 1516 se incorporó Juan de Valmaseda, y el conjunto quedó terminado en 1518.
La participación de maestros vinculados a diferentes tradiciones artísticas ayuda a explicar la riqueza formal del retablo y su carácter de transición entre el mundo tardogótico y las novedades del Renacimiento.
Una gran arquitectura de madera
El retablo ocupa el fondo de la Capilla Mayor y se adapta a su configuración pentagonal. Su estructura está organizada vertical y horizontalmente en numerosos compartimentos que acogen esculturas y relieves.
Esta disposición permite contemplar el conjunto como una auténtica arquitectura dentro de la arquitectura de la Catedral: pináculos, doseletes, tracerías y otros elementos ornamentales enmarcan las escenas y conducen la mirada hacia la zona central.
La abundancia de figuras y detalles hace que una visita detenida permita descubrir aspectos que pasan fácilmente inadvertidos cuando el retablo se contempla únicamente desde la nave.
Qué representa el Retablo Mayor
Detalle de la Virgen en el Retablo Mayor de la Catedral de Oviedo.
Foto: Enric · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
El programa iconográfico del retablo está dedicado fundamentalmente a narrar la vida de Cristo. Las diferentes escenas se distribuyen por el conjunto creando una secuencia visual destinada tanto a embellecer la Capilla Mayor como a transmitir los principales episodios de la tradición cristiana.
La Asunción de la Virgen ocupa también un lugar destacado en la calle central. Esta representación sustituyó al antiguo retablo gótico de la Catedral, del que se conserva en el Museo Diocesano una tabla de finales del siglo XV atribuida a Pedro de Mayorga, conocido como Maestro de Palanquinos.
La lectura del retablo combina así episodios, figuras y símbolos en una composición concebida para ser observada desde distintos puntos del presbiterio y de la nave central.
Dorado y policromía
La obra escultórica no quedó definitivamente completada con el final de la talla en 1518. Entre 1529 y 1531 se realizó su policromía, trabajo atribuido a León Picardo y Miguel Bingueles.
El color y el dorado contribuyen de manera decisiva al efecto visual del retablo. La luz que penetra en la Capilla Mayor realza los relieves, las figuras y los elementos arquitectónicos, reforzando la sensación de profundidad y riqueza ornamental.
Contenido histórico contrastado principalmente con la información patrimonial publicada por el Cabildo de la Catedral de Oviedo.