Reliquias de la Catedral de Oviedo
La Cámara Santa de la Catedral de San Salvador de Oviedo custodia desde la Edad Media uno de los conjuntos de reliquias más célebres de la cristiandad occidental. Su importancia religiosa convirtió a la Catedral en la Sancta Ovetensis y a Oviedo en un destacado destino de peregrinación.
El núcleo histórico de este tesoro está relacionado con el Arca Santa, cuyo contenido fue solemnemente reconocido en el año 1075 en presencia del rey Alfonso VI y de varios obispos. Entre las reliquias tradicionalmente vinculadas al arca sobresale el Santo Sudario, la más venerada de las conservadas en la Catedral.
Arqueta-relicario de San Eulogio y Santa Leocricia, Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Foto: Bocachete / Wikimedia Commons, dominio público.
La Sancta Ovetensis
La abundancia y prestigio de las reliquias custodiadas en San Salvador hicieron que la Catedral de Oviedo fuese conocida desde antiguo como la Sancta Ovetensis. Durante siglos, peregrinos procedentes de distintos lugares acudieron a venerarlas antes de continuar su camino hacia Santiago de Compostela.
La tradición catedralicia sitúa la llegada a Asturias de un arca de reliquias procedente de Tierra Santa después de un largo recorrido por el Mediterráneo y la Península Ibérica. Según ese relato, tras pasar por lugares como Cartagena, Sevilla y Toledo, las reliquias fueron llevadas al norte y permanecieron durante un tiempo protegidas en el Monsacro, antes de su traslado a Oviedo.
El Arca Santa y la apertura de 1075
El Arca Santa es el gran relicario de la Cámara Santa. El 13 de marzo de 1075 fue abierta solemnemente en presencia del rey Alfonso VI, miembros de la corte y varios obispos. El acta de aquella ceremonia, conservada en el Archivo Capitular, recoge una extensa relación de reliquias.
Tras aquella apertura, el arca fue revestida con placas de plata repujada, nielada, grabada y parcialmente dorada, convirtiéndose no solo en contenedor de reliquias sino también en una de las obras fundamentales de la orfebrería románica conservada en España.
Entre las reliquias enumeradas en la tradición documental del arca figuran objetos vinculados a Cristo, la Virgen, los Apóstoles y numerosos santos. De todas ellas, el Santo Sudario adquirió una relevancia excepcional.
Las principales reliquias
El Santo Sudario
El Santo Sudario de Oviedo es la reliquia más venerada de la Cámara Santa. Se trata de un lienzo de lino que, según la tradición cristiana, cubrió la cabeza de Jesucristo después de su muerte. Su presencia en Oviedo está documentada desde la Edad Media y aparece destacada en la relación de reliquias asociada a la apertura del Arca Santa en 1075.
El Lignum Crucis
La Catedral conserva reliquias identificadas tradicionalmente como fragmentos del Lignum Crucis, es decir, de la cruz de Cristo. Una de ellas se encuentra vinculada al llamado Cristo de Nicodemo, obra del siglo XII que guarda un fragmento bajo cristal de roca. En el siglo XX se incorporó además una cruz-relicario realizada por el sacerdote y orfebre asturiano Félix Granda Buylla para otro Lignum Crucis.
La Santa Espina
Entre las reliquias de la Pasión se conserva también una Santa Espina, tradicionalmente identificada como procedente de la corona de espinas de Cristo. Su relicario actual fue realizado igualmente en el siglo XX por Félix Granda Buylla.
La sandalia de San Pedro
Una de las piezas más singulares del conjunto es la reliquia de la sandalia del pie derecho de San Pedro. Para su exposición se realizó en el siglo XVII un relicario específico que permite contemplar la pieza protegida en su interior.
San Eulogio y Santa Leocricia
Entre las reliquias vinculadas a la historia de la Cámara Santa ocupan un lugar destacado las de San Eulogio y Santa Leocricia, mártires de Córdoba del siglo IX. Sus restos fueron trasladados a Oviedo en el año 884, durante el reinado de Alfonso III.
La Cripta de Santa Leocadia, situada en el piso inferior de la Cámara Santa, custodió sus cuerpos. Siglos después, en 1742, se realizó una arqueta destinada a albergar sus restos, pieza que forma parte del conjunto de relicarios de la Catedral.
Otros relicarios y reliquias
El tesoro de reliquias de la Catedral fue aumentando con el paso de los siglos. A las relacionadas con el Arca Santa se añadieron nuevas piezas y relicarios destinados a conservar restos atribuidos a santos y objetos vinculados a la tradición cristiana.
Entre ellos se encuentran una arqueta con restos de San Julián y San Serrano, incorporada a finales del siglo XVI; cajas de plata y coral del siglo XVII; un copón con reliquias atribuidas a la Virgen y San Juan Bautista; y una arqueta realizada en 1742 para los restos de San Eulogio y Santa Leocricia.
El conjunto se completa con las grandes joyas procedentes de las donaciones de la monarquía asturiana: la Cruz de los Ángeles, donada por Alfonso II en 808; la Cruz de la Victoria, ofrecida por Alfonso III y Jimena en 908; y la Caja de las Ágatas, donada por Fruela II y Nunilo en 910. Aunque estas piezas poseen una entidad histórica y artística propia, forman parte inseparable del extraordinario tesoro conservado en la Cámara Santa.
Las reliquias y la peregrinación a Oviedo
La fama de las reliquias de San Salvador convirtió a Oviedo en uno de los grandes centros de peregrinación de la España medieval. Muchos peregrinos que se dirigían a Santiago se desviaban hacia la capital asturiana para venerar el tesoro de la Cámara Santa.
Esta tradición quedó reflejada en el conocido dicho medieval: «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor», expresión de la importancia que llegó a alcanzar la visita a San Salvador de Oviedo dentro de las rutas jacobeas.
La vinculación entre las reliquias, la Catedral y las peregrinaciones explica también la importancia histórica del Camino Primitivo, cuyo origen se asocia al itinerario seguido desde Oviedo hacia Santiago de Compostela.
Las reliquias en la actualidad
Las principales reliquias y piezas históricas continúan custodiadas en la Cámara Santa. Algunas pueden contemplarse durante la visita cultural a la Catedral, mientras que otras están sometidas a especiales medidas de conservación.
El caso más significativo es el Santo Sudario. Habitualmente se muestra un facsímil, mientras que el original se expone únicamente durante determinados periodos del año: Semana Santa, Semana de Pascua y del 14 al 21 de septiembre, coincidiendo este último periodo con el Jubileo de la Santa Cruz o Perdonanza.
El conjunto de la Cámara Santa permite comprender por qué Oviedo fue conocida durante siglos como la Sancta Ovetensis: un lugar en el que arte, historia, devoción y peregrinación se encuentran estrechamente unidos.


