Arca Santa de la Catedral de Oviedo

El Arca Santa es uno de los grandes tesoros históricos y religiosos de la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador de Oviedo. Durante siglos estuvo vinculada a la custodia de un extraordinario conjunto de reliquias, entre las que destaca el Santo Sudario.

Su solemne apertura en 1075, en presencia del rey Alfonso VI y de varios obispos y miembros de la corte, constituye uno de los episodios fundamentales de la historia de la Catedral. La veneración de las reliquias contribuyó decisivamente a consolidar Oviedo como destino de peregrinación medieval y a difundir la denominación de Sancta Ovetensis.

Arca Santa de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo

Arca Santa de la Catedral de Oviedo. Foto: Jl FilpoC / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

El Arca Santa

El Arca Santa es un gran relicario conservado en el camarín de la Cámara Santa. Su importancia no reside únicamente en su valor artístico, sino especialmente en su estrecha relación con las reliquias que la tradición cristiana vinculó con Cristo, la Virgen, los Apóstoles y numerosos santos.

El aspecto que hoy llama inmediatamente la atención es su revestimiento de plata repujada, una obra de época románica que convirtió el antiguo arca de reliquias en una de las piezas más destacadas de la orfebrería medieval conservada en la Catedral.

Sancta Ovetensis: la abundancia y veneración de las reliquias custodiadas en la Catedral hizo que el templo ovetense fuese conocido desde la Edad Media como la «Santa Ovetense».

La tradición sobre el viaje del arca

La tradición catedralicia sitúa el origen del recorrido de las reliquias en Jerusalén. Tras la invasión de la ciudad por el rey persa Cosroes II en el año 614, los cristianos habrían abandonado la ciudad llevando consigo un arca que contenía numerosas reliquias.

Según este relato tradicional, el arca pasó por Egipto y el norte de África antes de alcanzar la Península Ibérica por Cartagena. Posteriormente habría sido trasladada a Sevilla y después a Toledo, entonces uno de los principales centros religiosos del reino visigodo.

Después de la invasión musulmana de la Península en el año 711, las reliquias habrían sido llevadas hacia el norte para ponerlas a salvo. La tradición afirma que permanecieron ocultas durante un tiempo en el Monte Monsacro, situado al sur de Oviedo.

La llegada a Oviedo

Según la tradición, durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842) las reliquias fueron trasladadas desde el Monsacro hasta Oviedo, donde quedaron vinculadas al conjunto religioso de San Salvador.

La historia de las reliquias y la de la Cámara Santa quedaron desde entonces estrechamente unidas. La Cámara Santa se convirtió con el tiempo en el gran espacio destinado a custodiar y venerar el tesoro sagrado de la Catedral.

Conviene distinguir el relato tradicional sobre el largo viaje desde Jerusalén de los testimonios documentales medievales. Entre estos últimos sobresale de manera especial el documento relacionado con la apertura del Arca Santa en el siglo XI.

La solemne apertura del Arca Santa en 1075

El 13 de marzo de 1075 el Arca Santa fue abierta solemnemente en presencia del rey Alfonso VI, varios obispos y miembros de la corte. De aquel acontecimiento se conserva en el Archivo Capitular de la Catedral el denominado Acta de Apertura del Arca Santa.

El documento recoge una extensa relación de reliquias atribuidas a Cristo, la Virgen, los Apóstoles y numerosos santos. Entre todas ellas destaca la mención «de sudario Domini», referencia al Sudario del Señor.

El acta de 1075 constituye una referencia esencial para conocer la importancia que las reliquias de Oviedo habían alcanzado ya en plena Edad Media y es uno de los documentos más destacados conservados en el Archivo Capitular.

Las reliquias del Arca Santa

La relación medieval atribuía al Arca Santa un extraordinario conjunto de reliquias. La más destacada es el Santo Sudario de Oviedo, el lienzo que, según la tradición cristiana, habría cubierto la cabeza de Jesucristo después de su muerte.

Junto al Sudario se enumeraban reliquias relacionadas con Cristo, la Virgen, los Apóstoles y diferentes santos. La cantidad y relevancia que se atribuía a este conjunto explica la fama alcanzada por la Catedral de San Salvador como uno de los grandes santuarios de reliquias de la cristiandad medieval.

El Acta de 1075: el documento original se conserva en el Archivo Capitular de la Catedral de Oviedo y contiene la enumeración de las principales reliquias reconocidas con motivo de la apertura del Arca Santa.

El revestimiento de plata

Tras la apertura de 1075, el arca fue revestida con láminas de plata repujada. El resultado es una importante obra de orfebrería románica, concebida para realzar la dignidad del relicario y de su contenido.

Su decoración desarrolla un programa de carácter religioso mediante figuras y escenas realizadas sobre las planchas metálicas. El revestimiento transformó el antiguo contenedor de reliquias en una pieza monumental acorde con la extraordinaria veneración que había adquirido su contenido.

Actualmente el Arca Santa ocupa un lugar protagonista en el centro del camarín de la Cámara Santa, acompañada por otras piezas fundamentales del tesoro catedralicio.

El Arca Santa y las peregrinaciones a Oviedo

La fama de las reliquias conservadas en San Salvador convirtió a Oviedo en un importante destino para los peregrinos medievales. Muchos de quienes se dirigían hacia Santiago de Compostela se desviaban para venerar primero las reliquias de la Catedral ovetense.

De esta tradición procede la estrecha vinculación de Oviedo con el Camino de San Salvador y con el Camino Primitivo. La importancia de las reliquias también está en el origen de la especial tradición jubilar de la Catedral, hoy representada por el Jubileo de la Santa Cruz o Perdonanza.

El Arca Santa es, por tanto, mucho más que una pieza de orfebrería: constituye uno de los elementos fundamentales para comprender la historia religiosa de Oviedo, el prestigio medieval de su Catedral y el desarrollo de las peregrinaciones hacia San Salvador.