Cruz de la Victoria de la Catedral de Oviedo
La Cruz de la Victoria, conservada en la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador de Oviedo, es una de las grandes obras de la orfebrería altomedieval asturiana y el emblema del Principado de Asturias.
Fue ofrecida a San Salvador de Oviedo en el año 908 por el rey Alfonso III y su esposa, la reina Jimena. Su inscripción indica además que la obra fue realizada en el Castillo de Gauzón, una fortaleza regia situada en el actual concejo de Castrillón.
Cruz de la Victoria, Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Foto: Jl FilpoC / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.
La Cruz de la Victoria
La Cruz de la Victoria es una cruz latina cuyos brazos terminan en formas trilobuladas. Su estructura está recubierta por láminas de oro y presenta una rica ornamentación de piedras y esmaltes, especialmente visible en el anverso.
El reverso posee una decoración más contenida, concentrada principalmente en el centro y en los extremos de los brazos. Las técnicas utilizadas en su decoración muestran relaciones con la tradición de los talleres de orfebrería carolingios.
En el centro presenta un hueco que indica que la cruz tuvo también una función de relicario, característica que comparte con otras piezas del extraordinario tesoro conservado en la Cámara Santa.
La tradición de Pelayo y Covadonga
La tradición asturiana vincula el alma de madera de la Cruz de la Victoria con Pelayo y la batalla de Covadonga, situada tradicionalmente a comienzos del siglo VIII. Según este relato, Pelayo habría llevado una cruz de madera durante el enfrentamiento.
Esta tradición debe distinguirse de lo que acredita directamente la propia pieza: la cruz de orfebrería que ha llegado hasta nuestros días corresponde al reinado de Alfonso III y fue terminada en el año 908.
La asociación con Covadonga reforzó con el paso de los siglos su extraordinario valor simbólico, uniendo en una misma pieza la memoria de los orígenes del Reino de Asturias y la monarquía asturiana de finales del siglo IX y comienzos del X.
El Castillo de Gauzón y la fabricación de la cruz
Uno de los datos más interesantes de la Cruz de la Victoria aparece en su propia inscripción: la pieza fue labrada en el Castillo de Gauzón. Esta fortaleza regia se levantaba en el Peñón de Raíces, en el actual concejo de Castrillón, cerca de Avilés.
Gauzón fue un importante enclave de la monarquía asturiana. Las investigaciones arqueológicas han permitido conocer mejor el complejo fortificado y su vinculación con Alfonso III y la reina Jimena. En este entorno existió el taller de orfebrería relacionado con la elaboración de la cruz.
La mención del lugar de fabricación convierte a la Cruz de la Victoria en un testimonio excepcional para el conocimiento de la actividad artística y artesanal desarrollada en torno a la corte asturiana.
Oro, piedras y esmaltes
La estructura de la cruz se encuentra revestida con láminas de oro. En el anverso se distribuyen engastes de piedras y esmaltes con motivos vegetales y animales, creando una superficie de gran riqueza visual.
La decoración del reverso es más sobria. Allí los elementos ornamentales se concentran fundamentalmente en el medallón central y en los extremos de los cuatro brazos.
Su forma, los materiales empleados y la calidad de su ejecución hicieron de ella una de las piezas más sobresalientes del tesoro de la monarquía asturiana, junto con la Cruz de los Ángeles y la Caja de las Ágatas.
La inscripción de Alfonso III y Jimena
Una inscripción recorre el perímetro de la cruz y constituye una fuente histórica de extraordinario valor. En ella figuran como oferentes Alfonso III y la reina Jimena, se señala que la obra fue entregada a San Salvador de la sede ovetense y se identifica el Castillo de Gauzón como lugar de elaboración.
La inscripción fecha la obra en la era 946, correspondiente al año 908 de nuestra era. También contiene la fórmula protectora que aparece en otras obras vinculadas a la monarquía asturiana.
La Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias
La identificación histórica y tradicional de la cruz con la monarquía asturiana y con Covadonga explica que terminase convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de Asturias.
Su silueta constituye el elemento central de la bandera del Principado de Asturias: una cruz amarilla sobre fondo azul, de cuyos brazos penden las letras griegas alfa y omega.
La pieza original, sin embargo, continúa formando parte del tesoro de la Catedral de Oviedo y se conserva en la Cámara Santa, donde comparte espacio con la Cruz de los Ángeles, el Arca Santa y la Caja de las Ágatas.
1934, el robo de 1977 y las restauraciones
La Cruz de la Victoria ha atravesado dos episodios especialmente difíciles en su historia contemporánea. El primero fue la voladura de la Cámara Santa en octubre de 1934, que causó graves daños en el recinto y afectó a las piezas de su tesoro.
La cruz fue reconstruida en el proceso de recuperación desarrollado entre 1935 y 1942. Décadas después volvió a sufrir importantes daños como consecuencia del robo de la Cámara Santa del 9 de agosto de 1977, en el que también fueron sustraídas la Cruz de los Ángeles y la Caja de las Ágatas.
Las piezas fueron recuperadas poco después. La Cruz de la Victoria fue objeto de una nueva y compleja reconstrucción, realizada entre 1977 y 1982. El orfebre ovetense Carlos Álvarez desempeñó un papel fundamental en los trabajos que permitieron devolver a las joyas su aspecto.
Hoy, más de once siglos después de su realización, la Cruz de la Victoria continúa siendo una de las piezas esenciales para comprender el arte de la monarquía asturiana y uno de los grandes símbolos históricos de Asturias.


