Fachadas y puertas de la Catedral de Oviedo
La imagen exterior de la Catedral de San Salvador está marcada por su gran fachada occidental, el pórtico abierto a la plaza de Alfonso II el Casto y la única torre gótica que llegó a construirse. Sus distintas portadas y puertas permiten, además, seguir varias etapas de la historia del templo, desde el final del gótico hasta las intervenciones barrocas del siglo XVIII.
Fachada principal de la Catedral de Oviedo. Fotografía: Simon Burchell / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.
La fachada principal
Cuando las naves góticas quedaron cerradas a finales del siglo XV, la Catedral necesitaba una gran fachada que completase el edificio por su extremo occidental. En 1499 Juan de Badajoz el Viejo diseñó un frente compuesto por un amplio pórtico y dos torres.
El proyecto, sin embargo, no llegó a ejecutarse por completo. Solo se levantó una de las dos torres previstas, la situada en el lado sur, que con su característica aguja calada se convirtió en uno de los grandes símbolos de Oviedo. Las obras del pórtico y de la torre se desarrollaron durante la primera mitad del siglo XVI y culminaron en 1552.
La ausencia de la segunda torre proporciona a la fachada su conocida composición asimétrica, hoy inseparable de la silueta de la Catedral.
El gran pórtico occidental
La fachada se abre hacia la plaza mediante un pórtico de tres grandes arcos, relacionados con las tres naves del templo. Este espacio cubierto funciona como transición entre la plaza y el interior de la Catedral y permite contemplar de cerca las portadas que dan acceso al edificio.
Aunque su estructura responde al final del periodo gótico, el pórtico fue recibiendo modificaciones y elementos decorativos posteriores. Por ello, en un mismo frente conviven la arquitectura tardogótica y aportaciones barrocas del siglo XVIII.
Las puertas principales: El Salvador y Santa Eulalia
Entre los elementos más destacados del pórtico se encuentran las puertas realizadas en 1746 por el escultor ovetense José Bernardo de la Meana. Las dos hojas del acceso central están dedicadas a las figuras más estrechamente vinculadas a la Catedral y a la diócesis: El Salvador, titular del templo, y Santa Eulalia de Mérida.
Las puertas, talladas en madera y concebidas con una rica decoración barroca, estuvieron originalmente policromadas. Constituyen una de las intervenciones artísticas más importantes realizadas en la fachada durante el siglo XVIII.
Puertas centrales del pórtico, con las representaciones de El Salvador y Santa Eulalia.
El relieve de la Transfiguración
Sobre las puertas centrales se encuentra el relieve de la Transfiguración del Señor. Fue realizado en 1731, aunque se desconoce su autor. El tema está directamente relacionado con El Salvador, titular de la Catedral, cuya festividad se celebra el 6 de agosto.
La reforma barroca empleó piedra gris para destacar la composición frente al tono dorado de la piedra del conjunto. El programa decorativo se completa con otros relieves y figuras relacionados con la historia religiosa de la sede ovetense.
Las portadas del crucero
La Catedral conserva otros accesos de gran interés además de la fachada occidental. Entre ellos destaca la portada tardogótica del crucero norte, hoy integrada en el acceso a la Capilla de Santa María del Rey Casto. Su ornamentación permite apreciar el lenguaje decorativo del último gótico.
Estos accesos recuerdan que la Catedral es el resultado de un prolongado proceso constructivo. Las sucesivas ampliaciones fueron modificando la relación entre el templo, las antiguas construcciones prerrománicas y las calles que rodeaban el conjunto.
La Puerta de la Limosna
En el lado oriental del conjunto catedralicio, abierta hacia la Corrada del Obispo, se encuentra la llamada Puerta de la Limosna. Fue realizada por Francisco de la Riva Ladrón de Guevara, arquitecto que también levantó entre 1733 y 1740 el piso superior del claustro.
Su nombre procede de la función tradicional de este acceso: desde allí los canónigos entregaban limosna a los pobres de la ciudad. El balcón situado sobre la puerta está asimismo vinculado a un episodio destacado de la historia de Asturias: los acontecimientos de mayo de 1808 relacionados con la Junta General del Principado y la resistencia frente a Napoleón.
Una fachada que resume siglos de historia
Las fachadas y puertas de la Catedral de Oviedo no pertenecen a un único momento. La arquitectura gótica, la culminación de la torre en el siglo XVI y las transformaciones barrocas del XVIII forman un conjunto en el que puede leerse buena parte de la evolución del edificio.
Antes de entrar en la Catedral merece la pena detenerse bajo el pórtico: la piedra, las portadas, las tallas de las puertas y el relieve de la Transfiguración ofrecen una introducción a la historia y al patrimonio artístico que continúa en el interior.
