Les Paxarines de San Mateo: una tradición única de Oviedo

Cada 21 de septiembre, día grande de las fiestas de San Mateo de Oviedo, la plaza de la Catedral acoge una de las tradiciones más singulares de la ciudad: la venta de les paxarines, pequeñas figuras artesanales de color amarillo que forman parte de la memoria popular ovetense.

Durante generaciones se han comprado como un pequeño amuleto para el hogar. La costumbre popular les atribuye protección frente a las tormentas y la buena suerte durante el año, por lo que muchas familias conservan la figura hasta el siguiente San Mateo, cuando la sustituyen por una nueva.

Ilustración de una paxarina tradicional de San Mateo en Oviedo

Paxarina tradicional de San Mateo.

Les paxarines se elaboran tradicionalmente con una masa a base de harina o pan, a la que el azafrán aporta su característico tono amarillo. Después se modelan pequeñas figuras y se hornean. Entre las formas más conocidas aparecen figuras humanas, animales, cestitas y nidos.

Una tradición vinculada a San Mateo

El origen exacto de les paxarines se mezcla con la tradición oral, pero su vinculación con la festividad de San Mateo y con la Catedral de Oviedo se remonta a varias generaciones. Su singularidad reside precisamente en que no son un producto de consumo habitual durante todo el año, sino una costumbre ligada a una fecha y un lugar concretos.

El 21 de septiembre, la plaza y el entorno de la Catedral reúnen a ovetenses y visitantes que se acercan para participar en los actos festivos y religiosos de la jornada y, al mismo tiempo, adquirir estas pequeñas figuras.

Para quien visita Oviedo durante las fiestas, contemplar su venta es una forma sencilla de descubrir un San Mateo más tradicional, alejado de los grandes conciertos y de los actos multitudinarios, y conectado con las costumbres populares que han pasado de una generación a otra.

La familia Cartón y la continuidad de la tradición

La elaboración de les paxarines está tradicionalmente vinculada a la familia Cartón, que ha mantenido esta costumbre durante varias generaciones y ha contribuido decisivamente a que siga formando parte de las fiestas de San Mateo.

Su trabajo conserva el carácter artesanal de las piezas: cada figura se modela individualmente y mantiene las formas tradicionales que los ovetenses reconocen año tras año. Esta continuidad familiar es una de las razones por las que les paxarines tienen un valor que va mucho más allá de su apariencia: son una pequeña manifestación de patrimonio popular.

En una fiesta que ha cambiado considerablemente con el paso del tiempo, la presencia de les paxarines recuerda que San Mateo conserva todavía tradiciones sencillas y profundamente ligadas a la historia cotidiana de Oviedo.

Dónde y cuándo se venden les paxarines

La tradición manda acercarse el 21 de septiembre a la plaza de la Catedral de Oviedo, donde se ponen a la venta coincidiendo con los principales actos de la festividad de San Mateo.

Para muchos ovetenses, comprar una nueva paxarina cada año forma parte del ritual de la jornada. Una vez en casa, la figura se conserva como recuerdo de las fiestas y como símbolo de una costumbre que continúa viva en pleno siglo XXI.

Si estás en Oviedo durante San Mateo, merece la pena acercarse por la mañana a la Catedral. Además de conocer uno de los principales monumentos de la ciudad, podrás descubrir una tradición que difícilmente encontrarás en otro momento del año.

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