Jardines y Cementerio de Peregrinos de la Catedral de Oviedo
Entre la Cámara Santa y la cabecera de la Catedral de San Salvador de Oviedo se abre un pequeño jardín al que se accede desde el claustro. Conocido tradicionalmente como Cementerio de Peregrinos, es uno de los rincones más singulares y recogidos del conjunto catedralicio, estrechamente relacionado con la historia funeraria de la Catedral y con la peregrinación medieval.
Cementerio de Peregrinos de la Catedral de Oviedo. Fotografía: Sitomon / Wikimedia Commons. Dominio público.
Un jardín entre la Cámara Santa y la Catedral
El actual Cementerio de Peregrinos ocupa un pequeño terreno que, en los primeros siglos de la Edad Media, pertenecía al vecino monasterio de San Vicente. La ampliación de la Catedral durante el periodo gótico y, más tarde, la construcción de la girola terminaron incorporándolo al recinto de la Sancta Ovetensis.
Su situación permite contemplar desde el exterior parte de la Cámara Santa y de la cripta de Santa Leocadia, una de las construcciones más antiguas del conjunto catedralicio.
El antiguo panteón de los obispos
El uso funerario más antiguo documentado en este lugar no estuvo relacionado con los peregrinos. En el siglo X existía un pequeño espacio porticado adosado al lado norte de la cripta de Santa Leocadia que funcionó como panteón episcopal.
Los restos de este antiguo espacio funerario todavía pueden observarse junto al muro de la cripta, lo que convierte al jardín en un lugar especialmente interesante para comprender la evolución histórica del complejo catedralicio.
Oviedo y la obligación de dar sepultura a los peregrinos
La veneración de las reliquias conservadas en la Cámara Santa convirtió a Oviedo en un importante destino de peregrinación medieval y en una etapa fundamental para quienes continuaban hacia Santiago de Compostela.
Desde al menos el siglo XV, la Catedral tenía la obligación de procurar un enterramiento digno a los peregrinos que fallecían en la ciudad. Durante un tiempo, estas inhumaciones se realizaban en el vecino Hospital de San Juan y en otros hospitales ovetenses.
La capilla funeraria desaparecida
Los Estatutos promulgados en 1588 durante el episcopado de Diego Aponte de Quiñones insistieron en la atención debida a los peregrinos fallecidos. Para cumplir esta función existió junto al jardín una sencilla capilla destinada a enterramientos, con acceso desde la calle de San Vicente.
Un portón daba paso a un pequeño distribuidor: hacia un lado se accedía al jardín y hacia el otro a la capilla. Las inhumaciones se realizaban en el suelo de tierra de este recinto. La construcción llegó muy deteriorada al siglo XX y fue derribada a finales de la década de 1920.
El olivo centenario y la tradición de Tierra Santa
El elemento vegetal más característico del jardín es un olivo centenario que se eleva junto a los muros de la Catedral. Su presencia ha dado al lugar una imagen especialmente reconocible.
Según una antigua tradición, el árbol habría sido traído desde Tierra Santa por un peregrino. No existe constancia histórica que permita comprobar ese origen, por lo que debe entenderse como una tradición vinculada al carácter peregrino del lugar.
Olivo del Cementerio de Peregrinos de la Catedral de Oviedo. Fotografía: amaianos / Wikimedia Commons. CC BY 2.0.
Un rincón ligado al Camino de Santiago
El Cementerio de Peregrinos resume en pocos metros varios siglos de historia: el antiguo panteón episcopal, la asistencia a quienes llegaban a Oviedo para venerar las reliquias, la desaparecida capilla funeraria y la tradición del olivo procedente de Tierra Santa.
Su proximidad a la Cámara Santa recuerda además la estrecha relación de la Catedral de Oviedo con las peregrinaciones medievales y con el Camino Primitivo a Santiago.