Garbanzos con bacalao y espinacas: receta tradicional paso a paso
Garbanzos con bacalao y espinacas
Ingredientes para 4 personas
- 400 g de garbanzos secos.
- 400 g de bacalao desalado.
- 300 g de espinacas frescas.
- 1 cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- 1 tomate maduro o tomate natural triturado.
- 1 cucharadita de pimentón dulce.
- 1 hoja de laurel.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal, solo si fuera necesaria.
Cómo hacer garbanzos con bacalao y espinacas paso a paso
1. Poner los garbanzos a remojo
La noche anterior, pon los garbanzos en un recipiente amplio y cúbrelos con abundante agua templada. Déjalos en remojo durante unas 10–12 horas. Al día siguiente, escúrrelos y enjuágalos.
2. Cocer los garbanzos
Pon agua a calentar en una cazuela. Cuando esté caliente, incorpora los garbanzos y la hoja de laurel. Cuécelos a fuego suave hasta que estén tiernos. En una cazuela convencional pueden necesitar alrededor de 75–90 minutos, dependiendo del tipo y antigüedad del garbanzo. Si durante la cocción necesitas añadir más agua, procura que esté caliente.
3. Preparar el sofrito
Mientras se cuecen los garbanzos, pica finamente la cebolla y los ajos. Sofríelos en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra hasta que estén tiernos. Añade el tomate rallado o triturado y cocina hasta que pierda buena parte de su agua.
4. Añadir el pimentón
Retira la sartén unos instantes del fuego y añade la cucharadita de pimentón dulce. Remueve rápidamente para evitar que se queme y amargue. Incorpora el sofrito a la cazuela de los garbanzos y mezcla suavemente.
5. Incorporar las espinacas
Lava bien las espinacas, córtalas si las hojas son grandes y añádelas a la cazuela. Cocina unos 5–10 minutos, hasta que estén tiernas y se hayan integrado en el guiso.
6. Añadir el bacalao
Corta el bacalao desalado en trozos medianos e incorpóralo cuando los garbanzos estén ya tiernos. Cocina a fuego suave durante unos 5–8 minutos, procurando no remover en exceso para que el pescado no se deshaga.
7. Rectificar y dejar reposar
Prueba el caldo antes de añadir sal, ya que el bacalao puede aportar suficiente. Retira la cazuela del fuego y deja reposar el guiso entre 5 y 10 minutos antes de servir. El caldo debe quedar ligado, pero no excesivamente espeso.
Consejos para unos buenos garbanzos con bacalao y espinacas
Desala correctamente el bacalao. Si utilizas bacalao salado, déjalo en agua fría en el frigorífico y cambia el agua varias veces. El tiempo dependerá del grosor de las piezas.
Incorpora los garbanzos al agua caliente. De esta forma se favorece una cocción más uniforme y se reduce el riesgo de que se endurezcan.
Vigila el pimentón. Añádelo con la sartén apartada del fuego, porque si se quema puede dar un sabor amargo al guiso.
El bacalao se incorpora al final. Necesita poca cocción; si permanece demasiado tiempo al fuego puede quedar seco y deshacerse.
Ten cuidado con la sal. Es mejor comprobar el punto del guiso después de incorporar el bacalao.
Déjalo reposar. Como ocurre con muchos platos de cuchara, unos minutos de reposo ayudan a integrar los sabores y a ligar ligeramente el caldo.
Un guiso tradicional de vigilia
Los garbanzos con bacalao y espinacas, conocidos también en numerosas zonas como potaje de vigilia, forman parte de una larga tradición de platos de legumbres y pescado asociados especialmente a la Cuaresma y la Semana Santa, cuando el bacalao adquiría un especial protagonismo en la cocina.
Es un plato completo y reconfortante que combina la suavidad de los garbanzos, el sabor del bacalao y el toque vegetal de las espinacas. Aunque tradicionalmente se ha relacionado con los días de vigilia, hoy se prepara durante todo el año.
En Oviedo, los garbanzos con bacalao y espinacas tienen además un especial protagonismo gastronómico, ya que forman parte del menú tradicional de El Desarme, una de las celebraciones gastronómicas más características de la ciudad. Constituyen el primer plato del menú, que se completa con callos a la asturiana y arroz con leche. Puedes conocer su historia, tradición y programa en nuestra página dedicada a El Desarme de Oviedo.
Existen numerosas variantes familiares: algunas incorporan huevo cocido, otras añaden pan o almendras majadas para espesar el caldo, y también varían las proporciones de bacalao y espinacas.
Si quieres conocer otros platos, postres y especialidades tradicionales, consulta nuestra guía de gastronomía de Oviedo y Asturias.


